martes, 26 de septiembre de 2017

Palabra y vida


Los creyentes, estamos llamados a iluminar y revitalizar la sociedad desde los valores que el Evangelio nos ofrece. El Evangelio del día, pone de manifiesto que la familia de Jesús, son aquellos que escuchan la Palabra de Dios y la ponen por obra. 

Hace unos años, se publicó una encuesta realizada a los jóvenes; en ella, los adolescentes decían que el organismo que mas valoraban dentro de la sociedad era la familia. Un 99% de los jóvenes encuestados, ponía de manifiesto que para él, la familia resultaba fundamental. En segunda posición se situaban los amigos y en tercer lugar la educación. 
Teniendo en cuenta la importancia que dan los jóvenes a los amigos, ¿no está mal la posición que ocupa el núcleo familiar,verdad?. 

A fin de cuentas... cuando cerramos la puerta a la vida pública, es en la familia donde se desarrolla gran parte de nuestra vida. En ella, aprendemos los valores que más tarde reflejaremos en la sociedad. 
En familia, no solo debemos convivir y tener un trato cordial, sino que el hogar es el entorno donde nos construimos y desde donde construimos. 
La escucha y el compartir la Palabra de Dios, la bendición de la mesa o la acción de gracias, la bendición del padre o de la madre a sus hijos antes de acostarse o de salir a la calle... son algunas de las expresiones de fe que han ido realizándose en las casas a lo largo de los años. Con el paso del tiempo y tal vez la dificultad para tener un momento de encuentro entre todos los miembros, momentos así han desaparecido. También cada vez con mas fuerza, los miembros de la familia se aíslan los unos de los otros y aunque conviviendo todos bajo el mismo techo, no se comparte ni se dialoga, tan solo se quiere ¨desconectar¨de las muchas conexiones a las que hemos estado enchufados a lo largo del día. 

No tengamos reparo en encontrar cada día algún momento en el que junto con los nuestros, el Señor y su Palabra tengan cabida en nuestra casa. La familia, cada familia es una iglesia doméstica, ¡animémonos a tener en ella nuestras "liturgias singulares y particulares"!, nuestras expresiones de fe.  
¡QUEREMOS SER HERMANOS DEL SEÑOR!


EVANGELIO DE DÍA: 
Lc 8,19-21

En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él.
Entonces le avisaron:
-Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.
El les contestó:
-Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen por obra.