miércoles, 27 de septiembre de 2017

¡Es el Señor quien envía ¡

Ahora que con el fin del tiempo vacacional se reactiva la vida parroquial, es bueno "apuntalar" alguno de los pilares que como discípulos y misioneros del Señor han de conformar nuestra forma de ser y de estar.
El Evangelio de hoy nos propone tres verbos: REUNIÓ, DIO Y ENVIÓ .

Como se ha dicho tantas veces, es Jesucristo quien toma la iniciativa de salir a buscar a quienes asociar a su labor. ¡ Cuántas veces nos enredamos más en juntarnos como comunidad para realizar proyectos pastorales, mientras que al abrigo y el calor del grupo perdemos la ocasión de anunciar!. En ocasiones pareciera que dependemos más de nuestras fuerzas que del Señor.

¡Cuánto bien nos hace releer este pasaje donde todo comienza para los discípulos, donde ellos, con sus temores, simplemente se dejan hacer!.


 Es verdad que el señor necesita nuestras manos y nuestros pies para transitar los caminos de la vida y esforzarnos en cooperar en la construcción de un mundo mejor.  Sin embargo, es Jesucristo el Señor el que reúne a quienes quiere; no se fija  en un primer momento en  sus capacidades y en los carismas que cada uno posee.  Jesús, solamente llama, reúne, conquista y hace que acudan.  El resto de la labor, tanto apostólica como parroquial, simplemente va a depender de la abundancia del amor del Señor por los suyos. Esa abundancia hará que el señor reparta, distribuya y otorgue su gracia para ser enviados,  en la medida en que los seguidores y discípulos están dispuestos a coger la invitación.

 Jesucristo dio, otorgó, regaló; es de lo suyo de lo que estamos llamados a dar, es su vida la que estamos llamados a anunciar, son sus obras las que estamos llamados a desarrollar.

 Sin embargo... notamos que a lo largo del camino las fuerzas nos flaquean. Por eso mismo el señor nos envía acompañados; es bueno que no caminemos solos, sino que nos apoyemos en el hermano, quien por el camino no solamente nos dará conversación, sino también aliento apostólico.

 De dos en dos, sin nada más, sin alforja sin bastón sin proyectos. Tan solo la palabra de Dios compartida con el hermano y el don del Espíritu Santo serán suficientes para anunciar, para sanar, para testimoniar, para expulsar el mal.
El reino de Dios ha comenzado,  se ha puesto en nuestras manos y el Señor quiere que despleguemos todo su potencial.

 La obediencia apostólica, será para nosotros ya garantía de éxito en los planes que el señor quiere realizar a través nuestro.




Evangelio del día: Lc 9,1-6: Los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos.
En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades.

Luego los envió a proclamar el Reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles:

-No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco llevéis túnica de repuesto.

Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.

Y si alguien no os recibe, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.

Ellos se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena Noticia y curando en todas partes.

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